El sábado fui a ver Rec, sí esa que cuando se la nombras a alguien, te dice: “sí, he visto la dos y la tres”, y tienes que aclarar: “No, SHRECK no: R-E-C”
Sobre la película tengo poco bueno que decir…mejor centraré mis esfuerzos en comentar el rato que pasé junto al par de niñatas que tenía sentadas justo a mi lado.
Habiamos entrado en la sala y habíamos tomado asiento en una de las butacas del lateral, yo me acababa de descalzar (esto me produce un alivio tremendo), en aquel momento llegaban dos adolescentes que al llegar tarde tuvieron que pasar por delante de mí que ya estaba aposentado para acceder a sus butacas numeradas, no sin antes pisotearme, primero una en un pie, y luego la otra en el mismo pie y en el otro, como si quisiera rematar la faena que su amiga había dejado inacabada. Mi reacción inmediata fue gritar: “¡joder, me van a matar!”, y ellas se giraron pidiendo perdón. Lo mejor vino después, las dos niñatas estaban literalmente acojonadas, cada vez que la película hacía amago de dar algún susto, sollozaban y respiraban fuerte y de forma continuada, y en cuanto llegaba el momento culminante, pegaban un grito seco y desgarrador, capaz de reventar el tímpano a un obrero de la construcción acostumbrado a perforar suelos y provisto de protecciones auditivas.
Al principio me hizo gracia, pero cuando el chillido desgarrador se repetía una y otra vez cada vez que la película pretendía asustar me empecé a mosquear. Lo único que lograba sobresaltarme en aquel lugar, además de ponerme de mala leche, no era la calidad de la película por la que había pagado, sino el par de elementos que tenía justo al lado. La histeria empezó a apoderarse de mí, e incluso empecé a darle vueltas a la idea conspiranoica de que todo era una estrategia de los productores para compensar la mala calidad de su película pagando a extras para dar sustos desde el patio de butacas, como si se tratara de un tunel del terror o una peli de William Castle. Era tal mi desespero que me levanté de la butaca y me dirigí sigilosamente a la vitrina contra incendios. Me enrollé el jersey en el brazo y de un golpe seco rompí el cristal justo cuando la película daba otra de sus subidas de volumen. Saqué el extintor y me dirigí de nuevo hacia mi butaca. Me senté como si no hubiera pasado nada, y aprovechando una nueva subida de volumen levanté el extintor a media altura y las golpee repetidas veces mientras duró buena parte de la “terrorífica” escena que acaecia en pantalla.
De pronto desperté, mi novia me advertía de que la película había acabado. Miré hacia al lado, y allí estaban las dos chicas, levantadas y poniéndose el abrigo.
Sus gritos habían penetrado en mi sueño y se habían convertido en protagonistas. Sobre la película, ni me preguntéis.

11 Comentarios
jajajaja, increible. Yo soy tu y las meto en la película a tortas.
Saludos.
Atuaire, confieso que ganas de hacer algo parecido, no me faltaron. La verdad es que no es tarea facil someter a tu codo a semejante constreñimiento durante hora y media, sabiendo que tienes tan cerca a un personaje que no para de tocarte las pelotas durante la proyección de una película que tú mismo has pagado.
Saludos!
Jejejeje… Quién no habrá pensado en hacer eso mismo alguna vez. Y sí, por lo que vi en el trailer, de esa película mejor no hablar.
Bienvenido, Alan. La verdad es que sé que no soy el único, ni siquiera yo mismo es la primera vez que tengo una sensación parecida, lo que pasa es que esta vez la cosa se pasaba de escandalosa. Hoy día hay muy poco control en las salas de cine y muy poco respeto por parte de algunos, por lo que Internet se acaba convirtiendo en la solución más practica a este problema.
Que razón tienes joder, yo el uñltimos 5 años habre ido al cine 3 o 4 veces y siempre me arrepiento de ir, no solo por pagar un paston por la entrada si no porque yo para ver una peli tengo que estar en silencio y entrar en la peli pero joder entre el ruido de comer palomitas, el de al lado que no para de hablar de sus cosas con la parienta, los 4 niñatos de atras que o no paran de chillar si es de miedo o comentar lo mala que, los de mas adelante que no se enteran de nada y no paran de preguntar y por que el prota se esta tomand cafe ahora?? sera cafe frio? y demas absurdeces, el que luego le suena el movil etc etc etc…. que rabia… luego diran que no vamos al cine… por cierto muy buen blog. (si quieres pasate por el mio y hechale un vistazo) un saludo!
A quien no le ha pasado eso en un cine alguna vez. Cai del blog de pelis cutres a tu blog que la verdad me ha gustado mucho, por lo que te linkie en el mio.
Ojalas puedas visitar mi blog.
Saludos.
crimental, gracias por pasarte por aquí y por tu comentario, en cuanto tenga un rato se lo dedico a tu blog que tiene muy buena pinta
Fantomas, muchas gracias por el enlace, queda pendiente visitar tu blog, y por supuesto, linkarte desde aquí también.
Saludos!!
Que tengas una muy buena salida de 2007 y una mejor entrada a 2008. No conduzcas y bebe sin moderación esta noche.
Saludos.
MUCHAS GRACIAS, atuaire, e igualmente!!
Bueno, yo sí que me voy a meter con [REC] de forma escueta: es una auténtica porquería sobrevalorada. La quité a los 20 minutos porque los actores son pésimos y la cámara marea. Si le han dado el Goya a la actriz revelación no quiero ni pensar cómo serían las otras. Luego, que se quejen porque no vamos a ver cine español: este tipo de subproducto, desde luego, no.
Por cierto, lo de las niñas chillonas es odioso -yo suelo espetarles algo brusco para que se callen de una vez-, pero lo de quitarte los zapatos en el cine… Odio el olor a pies en el cine mezclado con las malditas palomitas, y anda que no me he tragado pelis con ese olor de fondo…
Es una pena que no postées mucho.
Salud!
Hola Jorge y gracias por tu comentario.
Estoy pensando en retomar esto y postear con más asiduidad, así que espero que sigas pasándote por aquí a menudo
Y sobre el comentario de los pies, no creas, los míos son de una esencia especial que mezclada con el olor típico a palomitas, envuelve la sala de una fragancia que para sí quisieran los perfumistas más cool.