Es inevitable afirmar que Halloween, pese a tener una antecesora llamada Navidades Negras que ya tocaba algo similar al slasher, ha sido la gran pionera de este subgénero y que con ella empezó y terminó la época de esplendor del género del psicópata que se dedica a apilar victimas, demonstrándonos que incluso con argumentos simples y medios tan ajustados el talento aflora. Y es que el hecho de que Halloween sea el slasher por excelencia no es fruto de la casualidad. Su secreto radica en que no se limita a mostrar muertes como único objetivo, ni a utilizar el típico susto para dar miedo; Carpenter, usando una más que brillante planificación de las escenas, se sirve poco más que de un escenario urbano y una minimalista banda sonora para conseguir lo realmente importante en toda buena película de terror que se precie, una inquietante atmósfera que logra conectar con el espectador.
Teniendo en cuenta lo dicho, y a tenor de la escasez de propuestas interesantes, podemos decir que slasher más que un subgénero sería algo así como una corriente cinematografica puramente comercial nacida a la estela de uno de los mayores clásicos del cine de terror de la mano de John Carpenter, y que, aparte de la descrita Halloween, apenas tres o cuatro de sus títulos merecerían una mención en cualquier artículo de buen cine de terror.
