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Category Archives: ARTÍCULOS

Puedo decir que he visto practicamente todo en el género slasher, desde la famosa Viernes 13 a El tren del terror, pasando por otros titulos “menos conocidos” como Curtains, Alice, sweet Alice o The House on Sorority Row, y es por ello que me atrevo a decir que, pese a los seguidores que tiene, pocos géneros han proporcionado una cantidad de bodrios tal como el que nos ocupa, compuesto po no mucho más que tres buenos títulos (alguno mejor que otro) entre los cuales no falta por supuesto Halloween de John Carpenter (lógicamente no voy a hablar del esperpento estrenado recientemente bajo el mismo título)

Es inevitable afirmar que Halloween, pese a tener una antecesora llamada Navidades Negras que ya tocaba algo similar al slasher, ha sido la gran pionera de este subgénero y que con ella empezó y terminó la época de esplendor del género del psicópata que se dedica a apilar victimas, demonstrándonos que incluso con argumentos simples y medios tan ajustados el talento aflora. Y es que el hecho de que Halloween sea el slasher por excelencia no es fruto de la casualidad. Su secreto radica en que no se limita a mostrar muertes como único objetivo, ni a utilizar el típico susto para dar miedo; Carpenter, usando una más que brillante planificación de las escenas, se sirve poco más que de un escenario urbano y una minimalista banda sonora para conseguir lo realmente importante en toda buena película de terror que se precie, una inquietante atmósfera que logra conectar con el espectador.

Sin embargo lo que vino después en lugar de sacar algo provechoso de semejante legado, no hizo más que reafirmar aún más el talento del director newyorkino frente a la mayoría de directores que o sencillamente eran malos porque sí, o necesitaban dinero a toda costa a base de subirse al carro del éxito de este tipo de películas. Sea como fuere, se acabó por convetir lo que podría haber sido un subgénero en un montón de títulos infumables ahogados en un pozo de casquería, muertes indiscriminadas sin motivo y escenas simplonas.
Gran escena copiada hasta la saciedad.

Teniendo en cuenta lo dicho, y a tenor de la escasez de propuestas interesantes, podemos decir que slasher más que un subgénero sería algo así como una corriente cinematografica puramente comercial nacida a la estela de uno de los mayores clásicos del cine de terror de la mano de John Carpenter, y que, aparte de la descrita Halloween, apenas tres o cuatro de sus títulos merecerían una mención en cualquier artículo de buen cine de terror.

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En el transcurso de esta Semana Santa me hacía eco de la noticia; el director de cine Bob Clark y su hijo fallecían al chocar de frente con un conductor ebrio en una autopista.

Bob Clark cuenta entre sus películas con títulos de la talla de Asesinato por decreto, personalmente de lo mejor que he visto en cuanto a encarnaciones a la gran pantalla del mítico personaje de Conan Doyle. De su filmografía podríamos destacar sobre todo su primera etapa, donde además de la citada Asesinato por decreto, encontramos pequeñas joyas del fantástico como Children Shouldn’t play with dead things (una comedia zombie de serie z de la que estaba a punto de dirigir un remake), Deathdream (su mejor película dentro de este género), o la pesadilla navideña Black Christmas.

Pero su película más popular y por la que todo el mundo lo reconocerá de inmediato es Porky’s, una comedia de adolescentes libinidosos que triunfó lo suyo allá por los 80.

Ahora sólo nos queda decir aquello de…

Descanse en Paz.

Desde que vi por primera vez Tiburón, el escualo pasó a ser una de las criaturas más temidas por quien esto escribe. No en vano se trata de un depredador de una ferocidad y efectividad extrema dentro de un medio en el que el ser humano está en clara desventaja. Lo que convierte cada una de sus apariciones en una experiencia sumamente terrorífica y amenazadora.

Para hablar de los inicios del escualo en el cine deberíamos remontarnos al 1958, año en que se estrenó de la mano del rey de la serie B, Roger Corman: Tangaroa, el dios tiburón (en doble programa con Conquistaron el mundo). Un film con una escasa acción con tiburones; tan aterradores por cierto, como el protagonista de Buscando a Nemo.

La siguiente película conocida donde podemos ver al temido depredador marino, se remontaría al año 1968, en Arma de dos filos precursora de films como El cazador de tiburones, con la presencia de un joven Burt Reynolds. La aparición de escualos en esta película sigue siendo más bien ínfima. Como anécdota, durante el rodaje un especialista murió por culpa de uno de los tiburones filmados. Desgraciadamente esto se utilizó como reclamo comercial, provocando la ira de su director Samuel Fuller. Los actores son lo único que hace de esta película algo pasable.

No fue hasta 1975 cuando un jovencísimo Spielberg convertiría al tiburón en protagonista indiscutible gracias a su obra maestra Tiburón; mitad cinta de suspense, mitad cinta de aventuras con resonancias de Moby Dick, esta película elevaría definitivamente a Steven Spielberg al altar cinéfilo. A partir de este gran éxito -fue la primera película en superar la friolera de 100 millones de recaudación- convertido en todo un fenómeno capaz de provocar que las playas se poblaran de medrosos bañistas, comenzaron a dispararse los títulos que aprovechaban el tirón del exitoso film, o, sencillamente, utilizaban al tiburón como forma de materializar el horror.

La primera de la larga lista de títulos dispuestos a aprovechar el tirón de Tiburón, fue Mako el tiburón de la muerte (1976). Un título que viendo lo que vendría más tarde parece la menos inspirada en la célebre cinta de Spielberg. Como película no es nada del otro mundo, pero su visionado tampoco es perjudicial.
Más tarde llegó la mexicana Tintorera (1977), una especie de thriller erótico donde la función del tiburón es poco más que decorativa. Lo peor es que ni siquiera como thriller erótico funciona.
En 1978 aparecería la esperada secuela de la original Tiburón, Tiburón 2, la cual aunque se encuentra a años luz de la primera, pretende evitar (como ya hiciera James Cameron con su fantástica secuela de Alien) cualquier comparación posible con su predecesora, ofreciendo un producto más que logrado de entretenimiento puro.
En 1979, El cazador de tiburones, traería un poco más de entretenimiento con escualo, en un film con clara inclinación hacia el cine de gangsters y aventuras. Lo mejor lo pondría Nero en pantalla y Castellari tras la cámara.
Dos años más tarde, Tiburón 3, una secuela extraoficial de Tiburón, pondría la nota hilarante, convirtiéndose en uno de los exploits más descarados y cachondos de todos los tiempos. Entre otros despropósitos, la cinta presenta a uno de los tiburones más inexpresivos y acartonados de la historia del cine. Muy entretenida y, aunque de forma involuntaria, extremadamente divertida.
Después llegaría la verdadera secuela, Tiburón 3, un descarado espectáculo visual gracias al formato tridimensional que se utilizó. Como película no pasa de ser un título de sobremesa veraniega para toda la familia.

Hasta 1987 no encontraríamos un título mínimamente rescatable. Se trata de Tiburón la venganza, la peor de la saga y recomendable más que nada para aquellos que hayan seguido la serie y no quieran dejarla inacabada.
En 1999, Deep blue sea, nos presentaría una trama un tanto tramposa, con moralina de turno incluida. Eso sí, vista con cierto distanciamiento funciona como un producto de entretenimiento agradable. También en 1999, aparecería Shark Attack. Pasable película que guarda ciertos paralelismos con Deep blue sea, y con actores de la talla de Casper Van Dien, un tipo tan expresivo como el escualo de la secuela extraoficial de Tiburón.
En el 2001 llegaría la primera megalodon-movie, La caza del tiburón. No pasará precisamente a la historia, pero al menos es agradable de ver.
Pero fue tres años más tarde cuando llegó el esperado soplo de aire fresco al subgénero, Open Water. Filmada como un documental y basada en un hecho real, mezcla el drama de pareja y las películas de criaturas marinas. Destaca sobre todo por una maravillosa fotografía de Chris Kentis, y una veracidad realmente estremecedora. Muy recomendable.
Megalodon (2004) seguiría con la moda de las megalodon-movies que parecía surgir, presentándonos a uno de los tiburones más realistas de los últimos años (a excepción del sobrecogedor megalodon carcharias que aparece en el magnífico documental “Monstruos del océano”) pero que se queda en un producto pasable, a medio camino entre la exitosa novela MEG y la espectacular Abyss.

Otras películas que no nos molestaremos en comentar, como La cueva de los tiburones (1978), La noche del tiburón (1988), Tiburón: sangre profunda (1988), Cruel Jaws (1995), Shark (2000), Shark, el demonio del mar (2000), Terror en el abismo (2002), Shark Zone (2003), Muerte en las profundidades (2003), Megalodon: Hai Alarm Auf Mallorca (2004), Blue Demon (2005), Sharkman (2005), y El ataque de los tiburones (2005) -atención a esta escena con pibones neumáticas-, completan una larga lista que aún hoy sigue contando con nuevos proyectos que esperamos ansiosamente.


Dibujo del Megalodon, posible antepasado del gran tiburón blanco.